Este será un día más en mi
hermosa universidad.
Pensé con el único anhelo de estar en mi clase de Redacción Universitaria. Te
platicare que este es mi primer trimestre en una nueva carrera. Llevo,
aproximadamente, un año en la universidad pero estaba en una ingeniería. Muchos
me hacen la misma pregunta ¿Por qué razón
te cambiaste a una licenciatura? Podría dar una explicación con detalle de
mis razones, pero la única respuesta que les doy es Porque no me gusta la química. La verdad, no me retracto de haberme
cambiado de carrera y menos por los bueno maestros que tengo.
Lamentablemente, no fue un buen día para mi. En el transcurso de mi tercera hora recibí una noticia que me afecto mucho emocionalmente. “Tu bisabuelita acaba de fallecer” Decía el mensaje de texto mandado por mi mamá exactamente a las ocho de la mañana. Ella tenía tan solo 93 años. Murió muy joven. Hace un mes aproximadamente falleció mi bisabuelo, y en esos casos mi madre dice: “Cada que muere alguien, se lleva a dos más”. Espero que el próximo en la lista no sea yo.
Después de cumplir con la asistencia a clases, me dirigí a mi hogar mas no tenía conciencia de que me esperaba otra sorpresa. Debajo de la puerta de mi departamento, se encontraba un papel con mi nombre escrito. ¡Maldición! Tal vez, este no era mi día. El dichoso papel mencionaba que era solicitada mi presencia en el DIF (Desarrollo Integral de la Familia). Tres preguntas se generaron en mi mente ¿Para qué me quieren en ese lugar? ¿Qué carajo hacen en el DIF? ¿Quién me mando ese papel?
Me preparé para ir a ver el cuerpo de mi bisabuelita. Sera el momento de ver de nuevo a toda la familia. No me gustan esos momentos cuando muere alguien, porque se siente un ambiente de nostalgia y me hace sentir incómodo. Tenía muchísima tarea, una cita con el DIF y acababa de fallecer mi bisabuelita; definitivamente ese no era mi día. Escribí una canción respecto a todo lo que me estaba pasando, pero la verdad no la grabaré ¡Que flojera! Lo único que quería era tomarme un vaso de whisky en las rocas.
Avisé a mis profesores que no podría asistir a sus respectivas clases el día siguiente y partí hacia la reunión nostálgica de mi familia.
Lamentablemente, no fue un buen día para mi. En el transcurso de mi tercera hora recibí una noticia que me afecto mucho emocionalmente. “Tu bisabuelita acaba de fallecer” Decía el mensaje de texto mandado por mi mamá exactamente a las ocho de la mañana. Ella tenía tan solo 93 años. Murió muy joven. Hace un mes aproximadamente falleció mi bisabuelo, y en esos casos mi madre dice: “Cada que muere alguien, se lleva a dos más”. Espero que el próximo en la lista no sea yo.
Después de cumplir con la asistencia a clases, me dirigí a mi hogar mas no tenía conciencia de que me esperaba otra sorpresa. Debajo de la puerta de mi departamento, se encontraba un papel con mi nombre escrito. ¡Maldición! Tal vez, este no era mi día. El dichoso papel mencionaba que era solicitada mi presencia en el DIF (Desarrollo Integral de la Familia). Tres preguntas se generaron en mi mente ¿Para qué me quieren en ese lugar? ¿Qué carajo hacen en el DIF? ¿Quién me mando ese papel?
Me preparé para ir a ver el cuerpo de mi bisabuelita. Sera el momento de ver de nuevo a toda la familia. No me gustan esos momentos cuando muere alguien, porque se siente un ambiente de nostalgia y me hace sentir incómodo. Tenía muchísima tarea, una cita con el DIF y acababa de fallecer mi bisabuelita; definitivamente ese no era mi día. Escribí una canción respecto a todo lo que me estaba pasando, pero la verdad no la grabaré ¡Que flojera! Lo único que quería era tomarme un vaso de whisky en las rocas.
Avisé a mis profesores que no podría asistir a sus respectivas clases el día siguiente y partí hacia la reunión nostálgica de mi familia.
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