Ya pasó aproximadamente una hora y media desde que desperté. Seguía tratando de
recordar lo sucedido el día anterior, pero el dolor tan intenso de cabeza que
tenía no me dejaba pensar. Fue en ese momento que la mujer recostada a lado mío
despertó. Mientras mí mirada estaba concentrada en sus perfectos senos, empezó a
hablar con Mario. Mí compañero parecía conocerla muy bien, pero no les prestaba
mucha atención. Como cada mañana, fui a la cocina para prepararme una taza de
chocolate caliente. En ese momento Mario se levanto del piso y fue al baño para
expulsar lo poco que le sobraba en el estomago. Mientras tanto la joven
semidesnuda agarro una camisa mía y se la puso: ¡Eso es tan sexy! Le pregunte su nombre, descaradamente. Ella se
llama Mariana. A mi parecer, es un nombre muy tierno y no parecía ir con su
personalidad. Le ofrecí una taza de chocolate, pero ella se acerco a mí solo para abrazarme. Aunque el olor de su cabello era muy dulce, la empuje y la mire
fijamente a los ojos preguntándome ¿Porqué?
Tal vez mi reacción, no fue la correcta
y menos por qué la mayoría de las mujeres son muy sentidas. Si acaso ella
pensaba que por haber pasado una noche juntos, ya teníamos una relación sentimental
¡Estaba muy equivocada! Aunque, si
soy sincero, algo en ella me hacía sentir cómodo, y que la conocía de tiempo atrás. Me relaje y tome
asiento en el sofá de la sala. Cuando ella se iba a acercar a mí, Mario salió
del baño y empezó a platicar sobre la buena noche que habíamos pasado con la
banda. Yo en ese momento solo quería estar solo y pensar detenidamente ¿Cuánto tiempo voy a seguir con esta vida?
Fue cuando me puse una chaqueta y me salí para caminar entre las calles del tan
amado Distrito Federal.
Como notaras,
soy una persona que reflexiona mucho sobre las cosas que pasan. No soy el tipo
de músico que aparenta ser desarreglado, oler mal, y que no quiero hacer nada
de mi vida. Me encanta la música, pero se de antemano que eso no me dará de
comer para siempre. Por esa razón voy a la escuela y curso una carrera.
Mientras caminaba recordé que al día siguiente se terminaba mí fin de semana,
por lo tanto, había que arreglar mis útiles. La universidad, mi carrera y las
clases son mí único escape para despejar mi mente que se encontraba llena de
cuestiones y confusiones.
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