Este blog forma parte del proyecto narrativo Lo que Cuenta Es la Verdad, bajo la dirección del maestro Sandro Cohen dentro de la materia de Redacción Universitaria del departamento de Humanidades, División de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana

lunes, 25 de marzo de 2013

Momento de terminar ciclos


Desperté recostado en el suelo del departamento a las 10:30 horas. Estaba todavía drogado porque todo me daba vueltas y solamente recordaba que la noche anterior estuve fumando marihuana solo. En mi departamento parecía haber pasado un tornado por las camas distendidas, platos rotos, ropa regada por todos lados y hasta mi televisor destruido en el suelo ¡Rayos todavía no terminaba de pagarlo! Estaba arto de tanta estupidez que hacía. Me vestí, con la poca ropa que encontré limpia, y me fui al trabajo. Llegue al edificio de mi trabajo con una hora de retraso y el jefe estaba esperándome en el reloj checador. Lo saludé cordialmente como todos los días y en el momento que saque mi tarjeta para checar, me pregunto ¿Por qué hasta estas horas? No supe que decirle, además apestaba a alcohol y marihuana, no creo que existiera una excusa para salvarme. El me vio de pies a cabeza y me gritó ¡Estas despedido! Yo, indignado, pensé en muchas formas de insultarlo, pero preferí darle las gracias y me retire sin decirle nada.

Perdí mi trabajo y mi departamento estaba hecho un desmadre. Lo único bueno hasta ese momento fue encontrar, en la bolsa de mi mochila, un boleto para viajar a Veracruz. Últimamente, me habían sucedido cosas que me afectaban bastante emocionalmente y esa era la oportunidad para alejarme de todo un momento y reflexionar sobre como cambiar totalmente mi vida. Llegando a mi desordenado departamento, me preparé ese famoso chocolate de mi abuela que me gusta tanto. En esos momentos es cuando vi observé mi alrededor y decidí hacer algo por mi vida. Empecé con tirar todas mis drogas ocultas en el departamento y recogí mi ropa regada para meterla en una maleta que tenía guardada de la ocasión que me mude con Mario. Llamé a mi mamá y le conté lo que estaba por hacer. Ella solo me dijo ¡Cuídate mucho! Y sonreí cuando la escuché darme su bendición como en los viejos tiempos de mi feliz niñez. Me despedí de ella, colgué y empecé a escribirle en un recado a Mario lo sucedido, para que no piense que lo dejare solo con la renta.

Mañana partiré hacia Veracruz a comenzar mi nueva vida. Con la escuela no tendré problemas porque no me voy por mucho tiempo y además ya casi termina el trimestre. Estoy decidido en estudiar más para dedicarme algún día a escribir mis pensamientos, historias y seguir con este diario. Nos estaremos leyendo pronto mi amigo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario