Este blog forma parte del proyecto narrativo Lo que Cuenta Es la Verdad, bajo la dirección del maestro Sandro Cohen dentro de la materia de Redacción Universitaria del departamento de Humanidades, División de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana

domingo, 10 de marzo de 2013

¿Quién me aceptará?

Fue emocionante ver de nuevo a toda mi familia reunida en casa de mi abuelita. Lamentablemente, no fue un momento muy divertido. Lo mejor de todo fue ver de nuevo a mi mamá. Tenía tres años sin verla. En el momento que llegué escuché sus ruidosos gritos desde la cocina. Siempre ha sido muy escandalosa, pero también cariñosa. Cuando llegó hasta donde yo estaba me abrazo fuertemente y me pregunto: ¿Cómo estas mi niñote? Siempre me gusto que me dijera así. Platicamos mucho tiempo, principalmente de mis estudios. Al día siguiente del funeral, regrese a mi departamento.
Recordé que debía asistir a la cita del DIF. La cita era a las 8 horas y yo estuve puntual. Una mujer desconocida gritó mi nombre y me llevo a un cubículo donde se encontraba la chica que me había citado ese día. Algo en ella se me hizo conocido, como si ya la hubiera visto antes. Ella llevaba un niño en brazos, pero ¿Qué tiene que ver conmigo? Resulto que, según ella, yo soy el padre. Estuve callado todo el tiempo, escuchando lo que me tenían que decir. Al final, les dejé claro que si en verdad ese bebé era mío, ella tenía que demostrarlo y así me haría responsable. Salí un poco molesto de ahí, pero sé que hice lo correcto.
Creo que te he platicado muchas cosas depresivas. En mi clase de Doctrinas Políticas y Sociales me dejaron leer El Príncipe de Nicolás Maquiavelo y debo decir que lo poco que he leído me ha encantado. Aunque antes no me gustaba leer ni una revista, ahora me declaro fan de la lectura. Mi vida parece estar en un total desorden, pero cuando me sumerjo en una lectura, puedo desconectarme un momento de la realidad y dejar de preocuparme de tantos problemas en la “superficie”.
Fue un día muy agitado, pero me sirve mucho desahogarme contigo. Ahora lo que más necesito es una taza de chocolate caliente, ese que mi abuela solía hacerme cuando me notaba preocupado o distante. Hace 3 años que vivo solo y no sabes lo difícil que es enfrentar mis problemas sin poder llamar a mi mamá o a mi abuelita, pero he pensado que una pareja es la solución ¿Quién me aceptara con toda mi vida echa un relajo?

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