Recordé que debía asistir a la cita del DIF. La cita era a
las 8 horas y yo estuve puntual. Una mujer desconocida gritó mi nombre y me
llevo a un cubículo donde se encontraba la chica que me había citado ese día.
Algo en ella se me hizo conocido, como si ya la hubiera visto antes. Ella llevaba
un niño en brazos, pero ¿Qué tiene que
ver conmigo? Resulto que, según ella, yo soy el padre. Estuve callado todo
el tiempo, escuchando lo que me tenían que decir. Al final, les dejé claro que
si en verdad ese bebé era mío, ella tenía que demostrarlo y así me haría
responsable. Salí un poco molesto de ahí, pero sé que hice lo correcto.
Creo que te he platicado muchas cosas depresivas. En mi
clase de Doctrinas Políticas y Sociales
me dejaron leer El Príncipe de Nicolás
Maquiavelo y debo decir que lo poco que he leído me ha encantado. Aunque antes
no me gustaba leer ni una revista, ahora me declaro fan de la lectura. Mi vida
parece estar en un total desorden, pero cuando me sumerjo en una lectura, puedo
desconectarme un momento de la realidad y dejar de preocuparme de tantos
problemas en la “superficie”.
Fue un día muy agitado, pero me sirve mucho desahogarme
contigo. Ahora lo que más necesito es una taza de chocolate caliente, ese que mi
abuela solía hacerme cuando me notaba preocupado o distante. Hace 3 años que
vivo solo y no sabes lo difícil que es enfrentar mis problemas sin poder llamar
a mi mamá o a mi abuelita, pero he pensado que una pareja es la solución ¿Quién me aceptara con toda mi vida echa un
relajo?
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