Este blog forma parte del proyecto narrativo Lo que Cuenta Es la Verdad, bajo la dirección del maestro Sandro Cohen dentro de la materia de Redacción Universitaria del departamento de Humanidades, División de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma Metropolitana

domingo, 24 de febrero de 2013

Mi único escape


Ya pasó aproximadamente una hora y media desde que desperté. Seguía tratando de recordar lo sucedido el día anterior, pero el dolor tan intenso de cabeza que tenía no me dejaba pensar. Fue en ese momento que la mujer recostada a lado mío despertó. Mientras mí mirada estaba concentrada en sus perfectos senos, empezó a hablar con Mario. Mí compañero parecía conocerla muy bien, pero no les prestaba mucha atención. Como cada mañana, fui a la cocina para prepararme una taza de chocolate caliente. En ese momento Mario se levanto del piso y fue al baño para expulsar lo poco que le sobraba en el estomago. Mientras tanto la joven semidesnuda agarro una camisa mía y se la puso: ¡Eso es tan sexy! Le pregunte su nombre, descaradamente. Ella se llama Mariana. A mi parecer, es un nombre muy tierno y no parecía ir con su personalidad. Le ofrecí una taza de chocolate, pero ella se acerco a mí solo para abrazarme. Aunque el olor de su cabello era muy dulce, la empuje y la mire fijamente a los ojos preguntándome ¿Porqué?  Tal vez mi reacción, no fue la correcta y menos por qué la mayoría de las mujeres son muy sentidas. Si acaso ella pensaba que por haber pasado una noche juntos, ya teníamos una relación sentimental ¡Estaba muy equivocada! Aunque, si soy sincero, algo en ella me hacía sentir cómodo, y que  la conocía de tiempo atrás. Me relaje y tome asiento en el sofá de la sala. Cuando ella se iba a acercar a mí, Mario salió del baño y empezó a platicar sobre la buena noche que habíamos pasado con la banda. Yo en ese momento solo quería estar solo y pensar detenidamente ¿Cuánto tiempo voy a seguir con esta vida? Fue cuando me puse una chaqueta y me salí para caminar entre las calles del tan amado Distrito Federal.
Como notaras, soy una persona que reflexiona mucho sobre las cosas que pasan. No soy el tipo de músico que aparenta ser desarreglado, oler mal, y que no quiero hacer nada de mi vida. Me encanta la música, pero se de antemano que eso no me dará de comer para siempre. Por esa razón voy a la escuela y curso una carrera. Mientras caminaba recordé que al día siguiente se terminaba mí fin de semana, por lo tanto, había que arreglar mis útiles. La universidad, mi carrera y las clases son mí único escape para despejar mi mente que se encontraba llena de cuestiones y confusiones.

domingo, 17 de febrero de 2013

Una noche con lagunas

Desperté exactamente a las 5:00 horas de la madrugada. Recostado en mi cama del departamento en el que estoy rentando, con un dolor de cabeza horrible. No recordaba absolutamente nada que no fueran cosas importantes como mi nombre completo, mi familia, mis estudios, y que día de la semana era. Observé mi contorno para saber que había sucedido. Fue el momento preciso en el que se genero una pregunta en mi mente ¿Qué carajo paso anoche? 
A mi lado, recostada boca abajo, se encontraba una joven en paños menores. Claramente no tenía noción de que horas eran. Empecé a estudiarla poco a poco. Cabello largo y rubio, con piel lisa y blanca, sus brazos cortos y manos chicas. Lo que ya había notado desde un principio era su hermoso cuerpo que poseía. La moví y le grité con la intención de despertarla. Aunque mis intentos fueron en vano, logre despertar a mi compañero de habitación: Mario. Se encontraba debajo de cinco botellas de Whiskey, condones regados en el piso, cientos de latas de cerveza y dos bolsas de marihuana. Parecía que habíamos pasado, de nuevo, una noche de diversión con nuestra banda de Rock.
Cada que paso una noche de destrucción total con la banda, siempre me vienen a la mente recuerdos de la infancia. Ideologías que mis padres querían imponerme. Mi hermosa madre y su familia son de la idea que la respuesta a todo es: Dios. Aunque no soy creyente, por ellos estoy marcado como católico. Mi padre un sujeto muy firme, estricto y con bastantes canas, de las cuales yo le he causado la mayoría. Recordé las muchas veces que los he decepcionado. Nunca fui el hijo que ellos esperaban. Deseaban un hijo tal vez presidente o maestro, pero a mí lo que me gusta es la música. Por esa razón, tengo un trabajo de medio tiempo con el que mantengo mis estudios. Mi compañero y yo rentamos un departamento con una recamara, en el que esta incluido el baño.
A pesar de mis recuerdos sobre la infancia, y que parecía haber pasado una noche magnifica. Tenía muchas cuestiones en mi mente surgidas de noches pasadas y que me estaban intrigando: ¿El estar drogado me hacia feliz? ¿Tomar alcohol cada noche, incluso el día, me llenaba emocionalmente? Y, tal vez la más importante ¿Qué estoy haciendo de mi vida?